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Mishustin recibe el testigo de Medvédev y prepara un gobierno ruso de transición

RUSIA GOBIERNO | 17 de enero de 2020

Moscú, 16 ene (EFE).- El nuevo primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, recibió hoy el testigo de su antecesor en el cargo, Dmitri Medvédev, y abrió consultas para la formación del gabinete, que todo apunta a que será de transición y continuista en sus principales carteras.

"Lo más importante es centrarse en cumplir los principales puntos de la intervención del presidente (Vladímir Putin) ante la Asamblea Federal", dijo hoy Mishustin al reunirse por primera vez con el Gobierno saliente.

Mishustin se refería al nuevo contrato social de corto plazo que Putin propuso firmar a los rusos en su discurso sobre el estado de la nación, que incluye contemplar una pensión digna y un salario mínimo en la Constitución.

Después de la controvertida reforma de las pensiones y el aumento de la edad de jubilación que provocó protestas multitudinarias en 2018, Putin auguró un estado de bienestar mejor que el que garantizaba la Unión Soviética.

Además, con el fin de combatir el decrecimiento demográfico, prometió grandes subsidios para el primer y el segundo hijos y alimentación gratuita para los niños de primaria en las escuelas.

A cambio, los rusos deberán apoyar en referéndum los cambios constitucionales, que otorgarán mayores poderes a la Duma (cámara de diputados), como es el caso del nombramiento del primer ministro.

Para ello, Mishustin tendrá que tomar medidas atrevidas que saquen a la economía del actual ciclo de estancamiento lastrado por las sanciones y el descenso de los precios de los hidrocarburos, que han provocado una drástica caída de los ingresos.

"Estamos atravesando un período difícil en el desarrollo de nuestra economía. Creo que Rusia tiene todas las posibilidades de recuperar los ritmos de crecimiento económico. Pero para eso será necesario hacer reformas", indicó Alexéi Kudrin, presidente del Tribunal de Cuentas y enemigo acérrimo de Medvédev, al que acusó de condicionar el cumplimiento de los programas sociales al gasto militar.

Después de abandonar la promesa de duplicar el productor interior bruto y entrar en el exclusivo grupo de las cinco mayores economías mundiales, Putin ha planteado el objetivo más modesto de que Rusia crezca por encima de la media mundial en 2021.

Algo que no pudo lograr Medvédev, que, según informa hoy la prensa, no abandonó el cargo por propia iniciativa, sino que fue destituido, aunque ejerció de fiel escudero de Putin durante toda su carrera política.

En sus siete años como primer ministro, la economía rusa solo creció por encima de la media mundial en 2013 (3,7 %), mientras el pasado año apenas superó el 1,2 %.

El Gobierno de Medvédev era tan impopular -su punto más bajo fue cuando en 2016 llamó públicamente a un grupo de ancianos a resistir las penurias por las bajas pensiones- que amenazaba con hipotecar la victoria del partido del Kremlin en las elecciones legislativas del próximo año.

Durante la reunión celebrada hoy con Mishustin en la Casa Blanca, sede del Gobierno, Medvédev destacó que el cambio de gabinete no debe ser visto como "algo excepcional".

Esos cambios "son reflejo de las reformas que tienen lugar en un país, sean reformas constitucionales o de otro tipo", señaló.

Al mismo tiempo, destacó que trabajar en el Gobierno es "una de las actividades más complejas que existen", ya que "es siempre muy criticada por la gente", y deseó suerte a su sucesor.

Mientras Medvédev se despedía, la prensa especulaba hoy con la composición del gabinete de ministros -se anunciará no más tarde del 21 de enero- que difícilmente aguantará más allá de los comicios parlamentarios del próximo año.

Será, por tanto, un Gobierno de transición en el que todos dan por hecho que el número dos seguirá siendo Antón Siluánov, economista ultraliberal muy criticado por la oposición comunista.

También conservarán sus puestos pesos pesados como el titular de Exteriores, Serguéi Lavrov, de 69 años y con más de 15 en el cargo, algo que confirmó él mismo hoy en su rueda de prensa anual, y el ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, mano derecha del presidente.

Según algunas fuentes, el ministro de Economía, Maxim Oreshkin, de 37 años, podría dejar el cargo para entrar a formar parte de la Administración presidencial como asesor de Putin.

El partido del Kremlin, Rusia Unida, es especialmente crítico con la labor de los ministros de Sanidad, Educación, Cultura y Trabajo, quienes no habrían hecho lo suficiente para forjar el "Estado social" que pretende instaurar Putin.

Así se lo hizo saber a Mishustin durante las consultas en la Duma uno de los líderes de la formación oficialista, Serguéi Neverov.

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