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Miles de ecuatorianos festejan el final de doce días de batalla campal

ECUADOR PROTESTAS | 13 de octubre de 2019

Quito, 14 oct (EFE).- El Gobierno ecuatoriano y el movimiento indígena pusieron fin este domingo a doce días de enfrentamientos y revueltas con un acuerdo que deroga el polémico decreto que elevaba el precio de los combustibles y comenzaron negociaciones para poner fin a la crisis.

El anuncio de un acuerdo rompió el rígido silencio del toque de queda que reinaba en las calles de Quito y sacó a miles de ecuatorianos a festejar, muchos de ellos con sus niños en pijama y sus bebés en brazos.

QUITO SALE A FESTEJAR LA PAZ

Familias enteras tomaron las calles, mientras en el parque del Arbolito, epicentro de los disturbios en la capital, una multitud de manifestantes gritaban insistentemente: "¡Sí se puede, sí se puede!".

A la zona llegaban más y más personas conforme transcurrían los minutos, concentrándose en las zonas de mayor iluminación y en ocasiones tratando de esquivar algunos cohetes que explotaban a baja altura y se desviaban de su trayectoria.

Atrás quedaban doce días de batalla campal frente a las fuerzas de seguridad, con las que se batieron en esa misma zona entre las llamaradas de neumáticos ardiendo, barricadas y espesas cortinas de humo por el masivo uso de gas lacrimógeno que hicieron las fuerzas del orden.

En la zona, los manifestantes empezaron esta noche a recoger las barricadas que les sirvieron de protección, especialmente en los últimos días, cuando las protestas se tornaron mucho más violentas y hubo una fuerte represión policial.

Cientos de indígenas festejaban asimismo la "victoria de la lucha popular" en los exteriores de la Casa de la Cultura con bailes en los que portaban sus lanzas y hacían sonar sus tambores al grito de: "¡El pueblo unido, jamás será vencido!".

En el norte de Quito, caravanas de automóviles avanzaban en medio de un ensordecedor y constante sonar del claxon que rompió el tenso silencio de las últimas horas, en las que los ecuatorianos habían estado a la espera del inicio del diálogo.

LOS MEDIADORES: LA ONU Y LA CONFERENCIA EPISCOPAL

La fiesta estalló en las calles poco después de que se anunciase que el Gobierno elaborará un nuevo decreto para sustituir el 883, que provocó las protestas, en un acuerdo con el movimiento indígena alcanzado con la mediación de la ONU y de la Conferencia Episcopal.

"Como resultado del diálogo se establece un nuevo decreto que deja sin efecto el decreto 883, para lo cual se instala una comisión que elaborará este nuevo decreto", anunció el coordinador de las Naciones Unidas en Ecuador, Arnaud Peral.

"Con este acuerdo se terminan las movilizaciones y medidas de hecho en todo el Ecuador y nos comprometemos de manera conjunta a restablecer la paz en el país", reza el texto del acuerdo, que leyó el coordinador de la ONU.

Constató que el país está en "una situación grave, dramática desde hace doce días. Ha habido muertos, heridos, personas que han perdido su empleo, su entorno, que han sufrido por sus familias, muchísima angustia. Ya llegó el momento de la paz, del acuerdo, el momento de mirar el futuro para Ecuador".

La comisión, que ya ha empezado su trabajo, está integrada por las organizaciones del movimiento indígena participantes en el diálogo y el Gobierno, con la mediación de las Naciones Unidas y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, además de contar con la inspección de las otras funciones del Estado.

La mesa técnica ya está sesionando con 9 representantes de los pueblos y nacionalidades indígenas y 6 del Gobierno, según la ONU.

AL MENOS 5 MUERTOS Y UN MILLAR DE HERIDOS

En los doce días de revueltas murieron entre 5 y 7 personas y más de un millar resultaron heridas, según distintas fuentes.

Los daños no han sido cuantificados, pero los destrozos en Quito son masivos, sobre todo en el centro, y la pérdida de ingresos por falta de productividad se miden en decenas de millones de dólares.

El levantamiento popular comenzó a raíz de un decreto con el que el presidente, Lenín Moreno, buscaba incrementar los ingresos del Estado frente a unas demandas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de otras entidades para conceder al país una línea de crédito de más de 10.000 millones de dólares.

En la reunión, celebrada en un colegio a unos 30 kilómetros de Quito y transmitida en directo, Moreno dijo solemnemente que el acuerdo ha significado "sin duda algún sacrificio de cada una de las partes".

Afirmó que no existe "otro principio más maravilloso que la paz" y agradeció a los militares y policías porque sabe de la "sacrificada, esforzada labor que cumplen", porque muchos de ellos están también lesionados.

Esta noche eran particularmente emotivas las imágenes de policías estrechando la mano y abrazándose con los mismos manifestantes a los que se habían estado enfrentando hasta apenas una hora antes.

UN ACUERDO POR TERMINAR

En cuanto a las demandas indígenas, el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), Jaime Vargas, sostuvo, en un resumen del proceso "de lucha y resistencia", que entre los indígenas ha habido más de 2.000 heridos, más de mil presos, alrededor de diez asesinados, alrededor de más de cien desaparecidos en el país", así como "tortura de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional".

En esa línea, pidió la renuncia de la ministra de Gobierno (Interior), María Paula Romo, y del titular de Defensa, Oswaldo Jarrín, pues "solo así el pueblo ecuatoriano tendrá paz y libertad". "Y tendremos la oportunidad de seguir dialogando para construir proyectos participativos, que beneficien verdaderamente al país y al pueblo", añadió.

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El presidente de Ecuador asegura que se detuvo "el golpe correísta"

Quito, 13 oct (EFE).- El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, aseguró este domingo que con el acuerdo alcanzado con los indígenas se detuvo "el golpe correísta", en referencia al exgobernante, Rafael Correa, su excorreligionario y actual acérrimo enemigo.

El comentario lo realizó a través de su cuenta de Twitter poco después de que se anunciarse un acuerdo con los indígenas, que puso fin a once días de protestas que dejaron siete fallecidos, según la Defensoría del Pueblo, aunque los indígenas contabilizan diez decesos.

"Una solución para la paz y para el país: el Gobierno sustituirá el decreto 883 por uno nuevo que contenga mecanismos para focalizar los recursos en quienes más los necesitan. ¡Se recobra la paz y se detienen el golpe correísta y la impunidad!", escribió el jefe de Estado.

Desde el inicio de la protesta, el Gobierno ha sostenido la tesis de que el exjefe de Estado Rafael Correa (2007-2017) intentaba desestabilizar la democracia en el país, extremo negado por el exgobernante que vive en Bélgica.

Desde Europa, el gobernante estuvo muy activo sobre lo que ocurría en el país y a través de redes sociales proponía un adelanto de elecciones como salida constitucional ante la grave conmoción que vivía Ecuador, con calles y carreteras paralizadas, estado de excepción y fuertes manifestaciones.

Representantes del Estado aseguraban que los indígenas suelen protestar sin los niveles que se registraron en esta ocasión, que incluyeron saqueos, violentos ataques a las fuerzas del orden, quema de vehículos, secuestro de policías y militares e incluso la quema del edificio de la Contraloría.

Al iniciar hoy el diálogo, Moreno felicitó a los indígenas por haberse desmarcado de los grupos violentos.

"Ustedes no son responsables de lo que ha pasado estos días", les dijo a los indígenas durante las conversaciones, que se realizan bajo el auspicio de la Conferencia Episcopal y el Sistema de Naciones Unidas en Ecuador.

Moreno anotó que en los actos de violencia se usaron sistemas que usan las FARC en Colombia y consideró que no es casualidad que en el hecho "están dineros del narcotráfico".

Para el canciller ecuatoriano, José Valencia, la violencia registrada fue parte de "un plan preconcebido para causar caos, desorden, forzar una alteración del orden democrático".

"Las manifestaciones violentas en todo el país, pero muy particularmente en Quito, son algo inédito. Nunca Ecuador había experimentado algo similar", dijo en una entrevista con Efe.

Y aseguró que "no es la protesta indígena simplemente. Es verdad que hay demandas económicas por parte de asociaciones indígenas, pero los propios indígenas se han desmarcado de esos actos violentos, saqueos, ataques a edificios como el de la Contraloría del Estado, a medios, a personas que pasan por ahí".

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