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La mano dura de Trump se toma la conferencia por la democracia en Venezuela

VENEZUELA CRISIS | 06 de agosto de 2019

Lima, 6 ago (EFE).- La mano dura de la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre Venezuela, representada en Lima por su asesor de Seguridad Nacional John Bolton, se adueñó este martes de una reunión internacional que se desarrolló para tratar el regreso a la democracia del país suramericano.

La Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela, originalmente pensada para escuchar a países con diversas opiniones sobre la crisis que asuela a ese país, se transformó en una plataforma para que Bolton reafirmara la posición unilateral estadounidense y explicara las medidas tomadas por su Gobierno para derrocar a Nicolás Maduro e instalar a Juan Guaidó en su lugar.

Bolton, uno de los principales estrategas de la política estadounidense para la región, llegó a Perú con la noticia debajo del brazo de las nuevas sanciones económicas que EE.UU. impuso en la noche de este lunes a Venezuela, las mas serias hasta la fecha y que implican el bloqueo de todos los bienes del Gobierno venezolano en territorio estadounidense.

También, y en esto Bolton fue categórico e insistente en las explicaciones que dio a los países presentes en la reunión, las sanciones habilitan a perseguir a cualquier institución o individuo extranjero "que provea apoyo, bienes o servicios a cualquiera" de las personas incluidas en los listados elaborados por EE.UU. que incluyen al "Gobierno de Venezuela" en pleno.

Es decir, toda persona física o jurídica que tenga negocios de cualquier tipo con el Gobierno de Venezuela o cualquier "institución ilegítima dirigida por Nicolás Maduro" así como todos aquellos que permitan su dictadura o "menoscaben al democráticamente electo presidente interino Juan Guaidó", será sancionado por EE.UU.

"Procedan con extrema precaución. No hay necesidad de arriesgar sus intereses económicos con los EE.UU por intentar beneficiarse de un régimen corrupto y moribundo", advirtió el diplomático estadounidense.

Bolton mandó también un mensaje directo a Rusia y China, que no enviaron ningún representante a Lima, para indicar que su apoyo a Maduro "es intolerable, particularmente para el régimen democrático que lo reemplazará".

"Le decimos a Rusia y especialmente a aquellos que controlan sus finanzas: no suban las acciones en una mala apuesta. Y a China, que ya está desesperada por recobrar sus pérdidas financieras, la ruta más fácil para cobrar su deuda es apoyar el nuevo Gobierno legítimo", dijo.

Entre toda esta retórica, Bolton apenas tocó uno de los temas centrales por los que Perú convocó a esta reunión: la crisis de refugiados venezolanos que afecta a la región y cómo afrontar la recuperación del país una vez caiga el Gobierno de Maduro.

El secretario de Comercio de EE.UU, Wilbur Ross, fue el encargado de presentar ante la conferencia los planes de su país para "el día después", temas que, según indicó Bolton en un encuentro con la prensa extranjera presente en Lima previo al inicio del foro, pasarían por reactivar la industria del petróleo.

No mencionó en ningún momento la posibilidad de recibir refugiados en EE.UU., ni de financiar a los países que los acogen, como Colombia o Perú.

Según dio a entender Bolton, una reapertura de los mercados del petróleo venezolano, con inversión extranjera, que permita recuperar el volumen diario de producción que había antes de que Hugo Chávez fuera elegido presidente de Venezuela en 1999, permitiría al país obtener "una renta similar a la de un país europeo" en poco tiempo.

"Esa es la mejor política, que la gente se quede en su casa. Y eso pasará cuanto antes caiga Maduro", dijo.

La Conferencia en sí quedó marcada por una fricción evidente entre algunos de los invitados y la organización, ya que en un principio se había indicado que no participarían enviados de Guaidó, líder de la Asamblea Nacional venezolana y que se proclamó presidente interino del país, siendo reconocido por unas 50 naciones.

Sin embargo, en una primera mesa estuvo presente el representante de Guaidó ante el Grupo de Lima, Julio Borges, lo que provocó la no asistencia de varios países que sí habían anunciado su presencia, como Uruguay o México.

Otros, entre los que se encontraron España y la representación de la Unión Europea, se ausentaron de la reunión en la que estuvo presente Borges y asistieron solo a la parte central del encuentro, donde se habló de reconstrucción y la cuestión de los migrantes.

Álvaro Mellizo

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Lima, 6 ago (EFE).- Reformas que faciliten la acción de la empresa privada, esfuerzos para recuperar y multiplicar los ingresos del petróleo con inversión extranjera y un préstamo a largo plazo del Fondo Monetario Internacional (FMI): esas son las recetas que el Gobierno de EE.UU. propone para una Venezuela sin Nicolás Maduro.

Wilbur Ross, secretario de Comercio del Gobierno de Donald Trump, presentó durante la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela, que tuvo lugar esta jornada en Lima, una serie de "sugerencias" que su país plantea para un eventual "día después" de la salida de Maduro del poder.

La presentación de Ross se hizo en privado a los delegados de los 57 países que acudieron a la convocatoria hecha por el Gobierno peruano para analizar la situación de Venezuela y su recuperación económica, unas palabras que luego fueron divulgadas a los medios.

La clave para Venezuela, según Ross, pasará por lograr que la "inversión privada se cimente por la confianza en el crecimiento económico, basado en reformas económicas, el imperio de la Ley, la transparencia, la cooperación global y la integración regional".

Más allá de eso, y en el fondo de todo proyecto para el país, deberá estar el petróleo y el gas natural.

"Los mismos recursos naturales que una vez ayudaron a hacer grande Venezuela aún siguen allí. Solo necesitan ser rehabilitados tras años de mala gestión", indicó.

Ross clasificó los esfuerzos para lograr "la prosperidad" venezolana en cuatro categorías principales: el sector energético, la estabilización macroeconómica y financiera, la normalización agrícola y la rehabilitación del sector privado.

Todos esos elementos deberían cumplir objetivos a corto, medio y largo plazo, que requerirán ayuda inicial para "arrancar la maquinaria", algo para lo que EE.UU. ayudará a la hora de "movilizar recursos y expertos", eso sí, "toda vez que Maduro y sus colegas se marchen".

"El corto plazo incluye ayuda humanitaria inmediata, uno o dos meses después de Maduro. El plazo medio será trabajar para revertir el impacto del socialismo, entre los tres y doce meses posteriores, y los esfuerzos a largo plazo serán recuperar el crecimiento económico sostenible", indicó.

Caso por caso, las sugerencias de Ross para la energía pasan por instituir reformas "promercado", y promover "la participación de firmas privadas" mediante una nueva ley de hidrocarburos.

Luego se debería mejorar la regulación para las empresas de energía, facilitando la inversión privada y las licitaciones, además de reparar el sistema de generación energética.

En cuanto a la estabilización macroeconómica, lo primero que EE.UU prevé hacer será eliminar las sanciones y promover el crédito, enviando consejeros técnicos y buscando que instituciones financieras internacionales tengan confianza "en las nuevas políticas económicas".

Más adelante se buscará renovar el Banco Central, el sistema impositivo, las instituciones fiscales y el sector bancario, "en el contexto de un acuerdo a largo plazo con el FMI y en la necesidad de la estabilidad económica y elecciones libres".

La agricultura venezolana tendrá un tratamiento de choque y recibirá "importaciones de semillas, fertilizantes, equipamiento y consejería técnica".

Luego, se dará impulso a una mayor cooperación agrícola entre EE.UU y Venezuela, al tiempo que se buscará "estimular las cadenas de suministro locales" para que los productores puedan cubrir las necesidades del país.

En cuanto al sector privado, EE.UU. eliminará las restricciones comerciales "para las empresas estadounidenses", ayudará a movilizar contactos comerciales con Venezuela y apoyará reformas en favor del mercado y los negocios.

Mejorar el clima de negocios, atraer inversión extranjera, "eliminar los controles estatales", implementar estrategias de privatización y atajar la corrupción serán los pasos a seguir.

Todo irá acompañado de arreglos en infraestructura imprescindible, como por ejemplo los pozos de petróleo de lago Maracaibo o el complejo de refinería de Paraguaná.

En cualquier caso, Ross apuntó que todos estos planes son solo "sugerencias", que el hipotético Gobierno de Juan Guaidó podrá tomar "si decide si es lo mejor para su país".

La tensión en Venezuela se incrementó desde que el pasado 23 de enero el jefe del Parlamento venezolano, Juan Guaidó, se adjudicara las competencias del Ejecutivo como presidente encargado del país por considerar ilegítimo a Nicolás Maduro tras ser reelegido en unos comicios que la oposición tacha de "fraudulentos".

Esta acción aceleró la crisis política en Venezuela, debido a que, además, buena parte de la comunidad internacional, como Estados Unidos y varios países europeos y latinoamericanos, han dado su respaldo a Guaidó y presiona para que se convoque a elecciones.

Álvaro Mellizo

Embajador de Guaidó dice que el "caos" en Venezuela se llama Nicolás Maduro

Lima, 6 ago (EFE).- El embajador de Juan Guaidó ante el Grupo de Lima, Julio Borges, afirmó este martes que "en Venezuela el caos es Nicolás Maduro" y que a su "dictadura se le han dado demasiadas oportunidades" para llevar adelante "una transición democrática en su país".

"Que quede en claro, el caos se llama Nicolás Maduro, las sanciones se llaman Nicolás Maduro, Venezuela lo que quiere es democracia, prosperidad, que podamos volver más de cinco millones de venezolanos y esa es la lucha por la cual nosotros continuamos", señaló Borges en una presentación ante periodistas en Lima.

Borges dijo que asistió a la Conferencia sobre la Democracia en Venezuela, que se celebra en Lima con la asistencia de 57 países, para transmitir el agradecimiento de Guaidó, de la Asamblea Nacional "y el pueblo venezolano" por que esta reunión "ratifica el apoyo del mundo libre a lo que está sucediendo en Venezuela".

Señaló que su país afronta una tragedia "que no es ideológica sino que lo único que busca es la libertad, las elecciones, la democracia".

"La democracia no tiene ideología, la libertad no tiene ideología, los derechos humanos no tienen ideología" enfatizó antes de agregar que están "absolutamente seguros de que con el apoyo del mundo libre Venezuela logrará tener esa dignidad, esa democracia y ese progreso que merece".

El embajador de Guaidó dijo que "el hecho de que Maduro siga burlándose como lo ha hecho en otras ocasiones de esta oportunidad de poder lograr construir una solución, hace y trae como consecuencia algo muy claro: es que el derrotado va a ser Nicolás Maduro".

Borges enfatizó que Venezuela presenta hoy la crisis migratoria más grave de América Latina "y está muy cercana de ser la crisis migratoria más importante del mundo", con casi 5 millones de migrantes, que podrían llegar a 7 millones en los próximos meses.

"Seguir soportando a Maduro es la destrucción de todo el continente y es a la vez la destrucción de las relaciones que puedan tener a futuro China, Rusia o Turquía con toda América Latina", indicó en referencia a las potencias mundiales que aún reconoce al régimen del actual presidente venezolano.

Enfatizó que, en este escenario, Cuba es "un caso aparte" ya que es "el verdadero poder en Venezuela" y "por eso toda la presión que se haga sobre Cuba va a tener un efecto importantísimo, y la libertad de Venezuela va a significar también la libertad de Cuba y Nicaragua".

"Tenemos que la certeza que gracias al apoyo de todos lo vamos a lograr" dijo antes de señalar que el diálogo no se puede mantener de manera indefinida y que "tiene que haber una transición para elecciones", remarcó.

Para Borges, en medio de la crisis que afronta Venezuela, "en cualquiera de los escenarios el gran derrotado va a ser Nicolás Maduro" y acotó que "lo peor que puede pasar en Venezuela es que no pase nada".

La Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela congregó a países que reconocen o son próximos a Guaidó, así como instituciones internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el CAF y la Unión Europea.

China, Rusia, Cuba y Turquía no enviaron representantes.

Tampoco estuvieron presentes Uruguay ni México, pese a que en un primer momento se anunció su presencia.

En la conferencia de Lima, cuya organización le fue encargada a Perú en abril pasado en Santiago de Chile, tiene un activo protagonismo una delegación de alto nivel de Estados Unidos encabezada por el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, y el secretario de Comercio, Wilbur Ross.

Para Perú, más que declaraciones, la cumbre debe concluir con un mensaje con un gran contenido político, en el que la comunidad internacional reafirme el apoyo a una salida pacífica a la crisis en Venezuela y también a "países de acogida" como Colombia, Perú y Ecuador, que han recibido a más de 2 millones de migrantes venezolanos con el consiguiente impacto social y humanitario.

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